Esclerodermia

Esclerodermia

La esclerodermia es un tipo de enfermedad reumática autoinmune y progresiva que afecta a alrededor de 300.000 norteamericanos. Cuando una persona sufre de esclerodermia, el sistema inmune del cuerpo destruye los tejidos normales y sanos y los reemplaza con tejido cicatrizal. El nombre viene de las palabras griegas “sclero”, que significa “duro” y “derma”, que significa “piel”. Se caracteriza por el endurecimiento y engrosamiento de la piel y los tejidos conectivos, pero también puede afectar a los pulmones, el esófago, los riñones y el tracto digestivo. Las mujeres se ven afectadas más que los hombres y la enfermedad se inicia entre las edades de 30 y 50 años.

Existen dos tipo de esclerodermia: localizada y sistémica. La esclerodermia localizada incluye parches duros de forma ovalada en la piel y líneas o rayas de piel engrosada en los brazos, las piernas y la cara. La esclerodermia sistémica involucra a varias partes o sistemas del cuerpo. La esclerodermia no es contagiosa y no causa cáncer. Las causas principales de muerte en los pacientes con esclerodermia son hipertensión pulmonar, fibrosis pulmonar e insuficiencia renal.
Tratamiento
Algunas personas que sufren síntomas leves no necesitan medicamentos, y otras pueden dejar el tratamiento una vez que la enfermedad se vuelve inactiva. A veces, los síntomas cutáneos relacionados con la esclerodermia desaparecen solos en unos años, mientras que el tipo de esclerodermia que afecta a los órganos internos por lo general empeora con el tiempo.
No hay medicamentos que puedan curar o detener el proceso de la esclerodermia, pero hay varias categorías de medicamentos que pueden controlar los síntomas o ayudar a impedir complicaciones. Ellas incluyen medicamentos para la presión sanguínea para ayudar con los problemas de los pulmones y los riñones y también con el fenómeno de Raynaud, supresores inmunológicos, antiácidos para el reflujo, antibióticos para combatir las infecciones causadas por úlceras en las puntas de los dedos y analgésicos tanto de venta libre como recetados. Otras terapias alternativas para la esclerodermia incluyen masajes, bioretroalimentación (biofeedback), terapia de hipnosis, apoyo nutricional, manejo del estrés, tal como auto-hipnosis y meditación, y protección y calentamiento de las manos.

Causas
Los científicos no están seguros sobre las causas de la esclerodermia. En la actualidad lo único que se sabe es que tiene que ver con la superproducción y acumulación de colágeno en los tejidos del cuerpo. Se piensa que el sistema inmune juega un papel en este proceso, aunque no está claro cómo.

Dolor
El dolor que causa la esclerodermia tiende a centrarse alrededor de los dedos de las manos y los pies y en las articulaciones del cuerpo, especialmente en los pies y las muñecas debido a la inflamación de las articulaciones que es similar a la de la artritis. El dolor y la debilidad muscular son otros síntomas comunes. Una de las fuentes de dolor más grande en el caso de la esclerodermia es la fibrosis de los tejidos profundos causada por depósitos de exceso de colágeno, lo cual a su vez causa el acortamiento permanente de las articulaciones y la fricción de los tendones (sensación de chirrido o crujido en las articulaciones cuando se mueven de una cierta forma). Los estudios realizados demuestran que el dolor es una de las causas claves de depresión en los pacientes que sufren de esclerodermia. Las llagas y úlceras en los dedos de las manos y los pies también pueden causar una cantidad importante de dolor.

Síntomas
Casi todos los pacientes que tienen esclerodermia sufren del endurecimiento de porciones de la piel, los cuales varían con respecto al número y ubicación, con movimiento limitado en las áreas afectadas. Debido a la tensión de la piel, también tienen apariencia lustrosa. El fenómeno de Raynaud, una fuerte respuesta al frío caracterizada por dolor o el cambio de color de los dedos de las manos y los pies es una de las señales tempranas de esclerodermia, pero también puede ocurrir en personas que no sufren de dicha enfermedad. Otros síntomas incluyen la sequedad de los ojos y la boca, problemas digestivos tales como reflujo, dificultades con la absorción de nutrientes, y más rara vez, insuficiencia cardíaca, pulmonar o renal, las cuales pueden ser mortales.

Dieta
No existe una dieta específica para la esclerodermia porque la enfermedad varía mucho de un individuo a otro. Sin embargo, las recomendaciones generales incluyen el ingerir una dieta anti inflamatoria balanceada que también proporcione energía, proteínas, vitaminas y minerales. Las personas que sufren de esclerodermia tienden a mejorar cuando consumen pequeñas comidas de forma frecuente y eligen alimentos frescos, integrales y mínimamente procesados que sean fácil de tragar. Deberá evitarse el consumo de conservantes, ingredientes artificiales y aceites hidrogenados. También se recomienda reducir el consumo de azúcar y beber agua fresca filtrada. Ya que la esclerodermia es una enfermedad auto inmunológica por la cual el sistema inmune ataca los tejidos saludables, se recomienda a los pacientes que eviten consumir hierbas tales como la equinácea, que estimulan el sistema inmunológico.

Medicamentos
Debido a que la esclerodermia puede causar una amplia variedad de problemas de salud, hay varias categorías de medicamentos, dependiendo de los síntomas del individuo. La picazón de la piel podrá aliviarse con medicamentos de venta libre o cremas recetadas que contengan cortisona. El fenómeno de Raynaud generalmente se trata con vasodilatadores tales como bloqueadores de los canales de calcio y estatina. Las úlceras de los dedos de las manos y los pies se tratan con iloprost o sildenafil. Por lo general para el reflujo se recetan antiácidos o procinéticos tales como omeprazol. Los problemas renales serios se tratan con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y antagonistas del receptor de angiotensina II. Si la persona sufre de una infección secundaria o de mala nutrición debido al crecimiento de bacterias en los intestinos, se recetan antibióticos tales como tetraciclina. También se pueden usar medicamentos para suprimir el sistema inmunológico tales como azatioprina, metotrexato, ciclofosfamida, inmunoglobulina intravenosa y rituximab. El aumento de la presión sanguínea debe tomarse muy seriamente ya que puede llevar a la insuficiencia renal. En estos casos, se usan frecuentemente los medicamentos para la presión sanguínea que se encuentran en la categoría de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ACE, por su sigla en inglés), tal como lisinopril.