Tratamiento

Tratamiento

La meta del tratamiento para la espondilitis anquilosante es aliviar el dolor y la rigidez e impedir o retrasar las complicaciones, incluyendo la deformación de la columna. El tratamiento por lo general es más exitoso si se empieza antes que la enfermedad cause daño irreversible en las articulaciones. Los medicamentos que se usan más típicamente incluyen anti inflamatorios no esteroideos (NSAIDs, por su sigla en inglés) para el dolor y la inflamación, y bloqueadores del factor de necrosis tumoral, los cuales se ha demostrado que disminuyen la actividad al bloquear una proteína llamada FNT que tiene un papel en la inflamación.

La fisiatría también puede ser de mucho beneficio para aliviar el dolor y mejorar la fortaleza y flexibilidad. Los ejercicios de amplitud de movimiento pueden mejorar la flexibilidad y la postura. Además de hacer ejercicio, el cambio más importante del estilo de vida que pueden hacer las personas que sufren de espondilitis anquilosante es dejar de fumar. Debido a que la enfermedad puede afectar la movilidad de la caja torácica, fumar puede restringir aún más la capacidad de respirar. La cirugía por lo general se reserva para las personas que tienen articulaciones severamente dañadas.