Síntomas

Síntomas

Los primeros síntomas de la espondilitis anquilosante usualmente comienzan al principio de la edad adulta (entre la edad de 15 y 45 años), y pueden incluir dolor y rigidez en la zona lumbar y las caderas, por lo general luego de períodos de inactividad o sueño. El dolor a menudo empeora durante los mismos y mejora una vez que comienza la actividad. Las áreas que se ven más comúnmente afectadas son las articulaciones entre la base de la columna y la pelvis, las vértebras de la zona lumbar, el cartílago que se encuentra entre las articulaciones del esternón y las costillas, los hombros, las caderas y los muslos.

Los pacientes a menudo describen un dolor crónico sordo que viene desde las profundidades de la zona lumbar o las nalgas, junto con rigidez por la mañana. Es posible que haya inflamación en otras partes del cuerpo, tal como los ojos, y no es inusual que los síntomas empeoren, mejoren o desaparezcan por completo en intervalos regulares. Las personas que sufren de espondilitis anquilosante también pueden experimentar fatiga y perder movilidad y flexibilidad en la columna debido a que las articulaciones se fusionan. A veces se observa que afecta a los pulmones por medio de una lenta progresión de fibrosis en la parte superior de los mismos, lo cual limita la expansión del pecho. La complicación más seria es la fractura de la columna.