Mi idea del cielo seria ocultarme bajo un estante en Bergdorf Goodman, hasta la hora de cierre. A partir de ahí,   deleitándome con la colección de zapatos hasta las 6 am. Steve Madden.
Manolo Blahnik. Isabel Marant. Jimmy Choo. Cualquiera de estas palabras envía un rayo de luz neuronal por mi espalda como la mención de  la palabra “Pottery Barn” lo hace para personas que les encantar decorar. No me malinterpreten; aún estoy sin un par de zapatos de marca. Cuando no estoy trabajando de tiempo completo, estudiando, yendo al médico, o con la familia, estoy en el tren, cometiendo el pecado de la codicia. Algún día… algún día, les susurro a los zapatos, ustedes serán mis consentidos.

Eso fue hasta que mi tobillo falló la semana pasada. Mi reumatóloga increíble tomó mi tobillo en sus manos, miró mis zapatos de moda y suspiró con empatía. “No sé por qué hay tanta gente incompetente en este mundo, pero tenemos que enfrentarse con la verdad. Vas a necesitar usar zapatos costosos, esos de viejita”.

La mayoría de la gente, especialmente aquellos con alguna discapacidad, ha pasado por el episodio de la vida, “Bart Simpson: Arcos caídos”, de la fama Los Simpsons.  Para refrescarse la memoria, Bart visita a Dr. Hibbert y esta diagnostico con un ojo perezoso, recibiendo anteojos feos  y grandísimos. A continuación, el optometrista sospechosa que algo está mal con su piel, refiriéndose al dermatólogo que, a su vez, le da una sustancia grasosa para el cabello. Por si fuera poco, Bart está admitido al podología  donde esta recetado zapatos negros como los míos.

Cuando recogí mis zapatos de orden especial, estilo Bart Simpson, de veras aprecie el esfuerzo de los vendedores para tratar de entusiasmarme. ¡Mira tan cómodos están!”, “Tenemos estilos lindos…esta de venta hoy.” Sin embargo, cuando llegué a casa, me encontré mirándolos desde lejos, esperando de que hagan un movimiento maquiavélico. Obviamente, los zapatos no eran el problema real; fue mi incapacidad estar en paz conmigo mismo como la mujer jóven, hermosa, inteligente que soy con un obstáculo para superar.

Tres días más tarde, como un político enchilado cruzando líneas partidistas, me senté a escribir un acuerdo con los zapatos estilo Bart Simpson.

En primer lugar, voy a usar zapatos para mi seguridad, los voy a cuidar mucho dicho zapatos y los voy usar sin quejarme.

En segundo lugar, no me conformo con menos. Las mujeres con problemas de salud suelen a ser invisibles, criaturas indeseables, y en algunos casos, casi personas asexuadas.  Estimados zapatos feos, voy a asegurarme que tengo el cabello, las cejas y las uñas cada mes.

En tercer lugar, me voy comprometo a mí misma. Al igual que mucha gente con muchos compromisos, hago un montón para otros. Hasta febrero, la terapia física, comer bien, hacer ejercicio constante y el descanso será mi mantra.

Finalmente, este es mi episodio de “Bart Simpson: Arcos Caídos”. Al final de dicho episodio, si es el momento de cerrar este capítulo de mi vida, voy a abrir el siguiente con un vestido largo suficiente para cubrir mis zapatos, un vestido de satén esmeralda elegante a tiempo de comer uvas en el Año Nuevo.