maxresdefaultEl primer día de julio, mis días de gitana oficialmente se acabaron.

No solamente rente un departamento si no que encontré un lugar accesible.  Además, tome la decisión de vivir sin amigos o familia, un paso gigante para mí.  ¿Por qué? Para muchas personas la respuesta sería obvia: ¡Pues, claro tonta! Eres un poco grandecita para vivir con familiares y/o amigos! Bueno, estoy de acuerdo pero tal vez pienso diferente a muchas personas, para mí, el acto de que puedo pagar una renta cada mes me da orgullo y me regresa mi independencia.

Nací gitana intensa, soñadora comprometida, pasé casi diez años en camiones, viviendo en cuartos feos, comiendo barritas con una coca light.  Trabajé durísimo gané poco pero, como dice mi amiga Mary Trini, fue mi mejor época,  sin embargo, como diría Cantinflas, ahí está el detalle: mi mejor época.

Por tres años, debido a varios problemas de salud, tuve que vivir con mis papas, como mucha gente de mi generación te podría contar, no es una parranda para nadie, quiero mucho a mis papas pero no tengo interés en las telenovelas ni en Home Depot entonces, me puse a pensar en una solución, regresar a un tiempo más simple: México.

La navidad pasada regresé a México, el México que extraño, el país que me vio crecer desde niña a mujer, estaba muy emocionada para ver a mis amigos, ex compañeros de trabajo, familiares, mis viejos rumbos.  Como por instinto, subí a los camiones a visitar varias ciudades, jalando mi equipaje atrás, yendo de ciudad en ciudad, sin embargo, algo aún me hacía falta pero no sabía exactamente que era.  El día siguiente obtuve la respuesta, un aguacero dejo las tierras irregulares donde había una pista de lodo, intenté cruzar el rio improvisado como siempre lo hacía antes pero esta vez, debido a mis huesos, me resbalé en el charco, me encontré con un chivo cara a cara. Noel, un hombre que considero mi hermano mayor, me rescató, cubierta todo en lodo y golpeada, la respuesta estaba en mi ropa, no podía seguir con mis sueños en México.

Al regresar a la casa, mire a ver una nota que mi papá me dejó: “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación – tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”.-Victor Frankl

Tal vez fue el maratón de música  ruidosa y rapera (Molotov, Calle 13, Mana) pero mi frustración no sólo me estaba lastimando a mí sino también a ellos.  Dos semanas después encontré un trabajo básico. Desde entonces, he encontrado un nuevo amor en la política por la gente enferma, he tenido la bendición de trabajar en una propuesta para una ley estatal y federal, en solo tres semanas, voy a empezar una maestría.

Sin duda, no podría lograr mucho sin el apoyo y amor de mi familia extendida, gracias a ellos, por fin me di cuenta que ya terminé de escribir un capítulo y ya puedo escribir otro  intitulado”  Katia2.0, ya en titanio.”